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domingo, 11 de marzo de 2012

Y vienen más caracoles en camino

¿No es a todo dar cuando todo se multiplica? Bueno, no los problemas, pero sí los caracoles. Como había comentado en la primera entrada (Ahora con caracoles…), no me había interesado mucho en la helicicultura casera porque no tenía caracoles y los dos que me quedaban no hacían mucho esfuerzo por llamar mi atención.

Hasta ahora. Ayer que les cambié la comida vi que uno de ellos estaba enterrado. Dado que se entierran para poner huevos y no los había visto (solo los de los caracolitos pero son minúsculos), hoy que se desenterró fui de metiche y vi que, efectivamente, había puesto huevos.

Por cierto, si tienes caracoles no hagas lo mismo... deja los huevos ser para que no se dañen. Yo porque soy un inconsciente pero ya no lo vuelvo a hacer...

O sea, en un rato ya voy a tener otras 2 dotaciones más de caracoles. Así hasta da gusto…

Por cierto, creo que vale la pena mencionar un poco donde los tengo.

En la anterior caracolera utilicé tierra para que los caracoles pusieran huevos, pero era un rollo estarla revolviendo para que no se apelmazara.

En este momento, de manera provisional, están en una pecera con un fondo de perlita. ¿Por qué perlita? Porque es mucho más fácil de manejar y guarda humedad que los caracoles necesitan (más en este lugar con tanto calor).

En fin, parece que todo va bien y ahora solo falta ver si los nuevos caracolitos salen para poder decir que la perlita con humus de lombriz funciona y que la lombricultura puede servir para mejorar el ambiente caracolero.

Claro que se irán después para una caracolera más grande y en forma, donde pueda decir que tengo helicicultura y no caracoles como mascotas.

Ahora solo falta apurarlos para que crezcan y ver cómo funciona la baba de caracol y a que saben los caracoles. Pero para eso falta tanto…

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lunes, 27 de febrero de 2012

Y ahora con caracoles...


Hoy me dio por comenzar este blog para conmemorar el nacimiento de dos camadas de caracoles (¿se le dice “camadas”, “caracoladas” o qué?) que hace que la helicicultura casera que comencé hace unos meses se vea más en forma.

La realidad es que fue como un experimento; después de hacerlo hecho con caracolitos de esos chiquititos, tenía la espinita que se medio sacó cuando mi hija trajo algunos.

De acuerdo al curso de helicicultura que tomé hace tiempo, los caracoles que agarras en “la selva” (en este caso una oficina de Valle de Bravo) pueden venir contaminados, así que hay que ponerlos en cuarentena.

Probablemente fue el caso. De los 10 que llegaron con vida aquí (Monterrey, NL), solo quedaron 2 y se veían tan sin ganas que pensé que no durarían.

Aparentemente, solo era el frío. Ahora tenemos ya varios (no los he contado… los caracolitos son minúsculos) y voy a comenzar a engordarlos para ver si es cierto eso de que la baba de caracol te quita celulitis, estrías, años y hasta el mal genio.

Claro que han dicho que es puro cuento, como la mayoría de las cosas que están de moda durante un tiempo, pero conocí dos personas que tuvieron buenos resultados, así que veremos qué pasa.

Total, si la famosa baba no sirve, todavía me puedo dar un atracón de caracoles, aunque voy a necesitar muchos para que me sirva de algo.

En fin, iré poniendo cómo me va en la helicultura casera (tal vez debí ponerle así al blog…) y veré también cómo integrarlo con las demás biotecnologías que manejo. A fin de cuentas, el mundo se acaba en el 2012, así que hay que buscar maneras de vivir bajo tierra.